Domingo, 20 de Mayo de 2012
Codornices y sus instalaciones

En las explotaciones coturnícolas se debe tener cuidado en la instalación y el alojamiento de las codornices, ya que de aquella depende, en gran parte, el estado sanitario y en consecuencia el rendimiento económico de la explotación.

La elección del lugar para el establecimiento de las instalaciones de una explotación coturnícola no es difícil, puesto que se ha demostrado que en cualquier punto de altitud variable pueden instalarse con éxito las explotaciones. En muchos casos se adaptan y aprovechan locales antes destinados a otros usos (gallineros) para la instalación y explotación industrial de las codornices, teniendo en cuenta algunos aspectos sanitarios que veremos mas adelante. Cuando se trata de instalaciones nuevas conviene tener en cuenta los siguientes aspectos: La orientación, luminosidad, altitud, temperatura, estabilidad atmosférica y humedad entre otros.

 

Aspectos técnicos
Instalaciones
Para lograr una buena crianza de la codorniz, la elección del lugar es lo más importante. Le aconsejamos reacondicionar lugares o aprovechar espacios que antes tuvieron otro uso. Resultan ideales los lugares con posibilidades de cerramiento, galpones o habitaciones. Cuando se instala el lugar de alojamiento, deben tenerse en cuenta ciertas condiciones de luminosidad, ventilación y humedad.
En todo momento es necesario disponer de electricidad y de una buena fuente de agua potable, para llenar las necesidades fisiológicas de las aves y de la limpieza de los galpones y equipo.
El tipo y calidad de construcción de un galpón, depende de las condiciones climáticas del lugar, de la finalidad de la producción y de los medios económicos con que se cuente.
El galpón debe ser construido en lugares secos, terrenos bien drenados, y preferiblemente en sitios donde el sol penetre varias horas durante el día y esté protegido de fuertes corrientes de viento.
Para el buen funcionamiento de la granja es necesario que los galpones tengan amplios aleros, especialmente en zonas húmedas; buena ventilación, acondicionamiento para los bebederos, comederos, nidos, luz eléctrica, fuente permanente de agua potable y una buena cubierta de piso.
La construcción ideal de un galpón debe tener un zócalo o pared de bloques de concreto o ladrillos de barro con un mínimo de 60 a 80 cm de altura, sobre el cual se coloca los horcones de madera o "perlings" de 1,20 m; para una altura total de 1,80 m, desde el piso hasta la solera. El espacio abierto de la pared se forra con malla metálica (tipo ciclón o soldada, malla pajarito, malla tipo gallinero), con huecos de unos 2,5 cm.
El piso de tierra se puede apelmazar y ser utilizado en esta forma, aunque por razones sanitarias es preferible chorrear una capa con concreto, de un espesor (5 a 6 cm) que no se quiebre con facilidad y dure muchos años, y que además permita efectuar una buena lavada. El material más recomendable para la cubierta del techo es el Eternit (fibrocemento), por su mayor durabilidad y facilidad de colocación; no obstante se puede usar cualquier otro producto como tejas de barro, zinc corrugado etc.
El tipo de galpón se debe ajustar a la actividad de producción de huevos y al número de animales que se desea tener. Cuando el galpón tiene más de seis metros de ancho, se recomienda el techo de dos aguas, para que no sea muy alto y porque le brinda mayor protección al impedir la entrada de lluvia y viento.
Las dimensiones del galpón dependen básicamente del número de animales que se desee tener, de la topografía del terreno y de los materiales disponibles. Si no se tienen los conocimientos básicos de construcción, es mejor consultar con algún técnico o constructor, quien le pueda dibujar el plano del galpón y hacer el presupuesto respectivo. Lo lógico en todo caso, es que no haya desperdicio de materiales, como cortar lo menos posible la madera, perlings o las láminas de zinc. Hay que tratar de utilizar la mayoría de los materiales en las mismas dimensiones en que se comercializan.
 
 
 
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